lunes, 9 de marzo de 2009

1º año en el Seikatsu ~ 2º Día



Martes, 1 de abril del 2006


Esa mañana me despertó Yuri-chan y ambas fuimos a desayunar juntas, en la cafetería nos encontramos con Tsuyoshi y desayunamos con él también, descubriendo que iba a nuestra clase. Por un momento me pareció ver al chico con el que me había chocado en la estación de tren, pero como dejé de verle llegué a la conclusión de que me había equivocado.

En clase nuestro tutor, Takamori-sensei, decidió colocarnos por orden de apellido, eso fue bueno ya que casi nadie se conocía y tampoco teníamos ganas de sentarnos de una forma particular. ¿Pero sabéis qué? Resulta que no habían sido imaginaciones mías, el chico con el que me había tropezado en el tren estaba en el Seikatsu Gakuen, de hecho, ¡estaba en mi clase! Pero al empezar su apellido por A él estaba en la primera fila mientras que yo estaba en la última, pero afortunadamente al lado de la ventana.
Entre clase y clase estuve con Yuri, Tsuyoshi, Nana y Kasumi (dos chicas nuevas que también eran de clase y eran amigas de la infancia), a mi derecha estaba Yamashita Ryosuke, un chaval al cual se le veía muy simpático y delante mía estaba Nana.

Ya quedaba menos para la hora del almuerzo, antes de eso teníamos clase de matemáticas. Veamos, a mí las matemáticas me gustan y se me dan bien, lo malo es que no suelo tener muy buena suerte con los profesores y acostumbran a caerme mal todos, en cuando le escuchamos venir por el pasillo nos sentamos, estaba impaciente por ver a mi próximo rival.

¿Rival? ¿He dicho rival? Por poco me desmayo cuando vi aparecer a mi salvador por la puerta con los libros de matemáticas en la mano. ¿¡Profesor!? Venga ya, eso debía ser una broma.

- Buenos días clase de 1º A – dijo mientras dejaba los libros en la mesa – Soy vuestro profesor de matemáticas, Takatsuka Sosuke – Sosuke-kun... Quiero decir, Takatsuka-sensei...
- Buenos días sensei – dijimos todos.
- Espero que nos llevemos bien este curso, se que las matemáticas suelen ser la materia más odiada, así que espero hacer que os guste y también que no la suspenda nadie – cogió una tiza y también la lista de clase – A continuación haré una serie de ejercicios en la pizarra e iréis saliendo por orden de lista ha hacerlos, así más o menos veré que tal se os da – entonces, en apenas un minuto, escribió tres problemas en la pizarra – Aoki-kun, ... Aoki-kun también, vaya, tenemos dos Aokis en clase y Abe-kun – dijo en alto y los tres primeros de la fila se levantaron.
- Perdone sensei... – dijo Tsuyoshi mirando su problema – Es que yo...
- ¿No sabes resolverlo Abe-kun? – Dijo entonces frunciendo el ceño.
- No, es que... No llego, lo ha puesto demasiado alto – Dijo con la cara roja.
- Dios, mira que llevo poco tiempo dando clase y una cosa así me tenía que pasar justamente a mí... Perdona Abe-kun, ahora mismo lo escribo más bajo.

Tanto los sendos Aokis como Tsuyoshi terminaron el problema enseguida (bueno, Tsuyoshi tardó más porque Takatsuka se lo tuvo que escribir de nuevo) la siguiente, Akizuki tardó un poco más y el siguiente la tuvo que ayudar. Cuando me tocó a mí en la pizarra salí con Yasuda Yuko y Yamashita Ryosuke, e incluso avisé a este último que una operación que había echo estaba mal, en la clase eran todos increíblemente rápidos haciendo ejercicios, ya que pese a ser 39 nos dio tiempo a salir a todos. A la hora de comer me fui con Tsuyoshi, Yuri, Nana y Kasumi, estando allí se nos unió Yamashita, entonces vi a Aoki en una mesa no muy lejana y recordé la agenda que llevaba en el bolsillo y decidí llevársela.

- Un momento chicos, ahora vuelvo – dije levantándome de la mesa donde estábamos.
- Ryohei-kun – dijo entonces una chica que estaba sentada en la mesa de Aoki y que debía ir a otra clase - ¡no me lo puedo creer!
- Yamaguchi-san – dijo Aoki (Kazuma) percatándose de mi presencia - ¿querías algo?
- Sí, etto... Aoki-kun – dije mirando a Yukihiro - ¿Esto es tuyo no?
- ¡Ah! Sí que es mío, ¿dónde lo encontraste? Pensé que lo había perdido en el tren...
- Se te cayó en la estación de Toyocho cuando chocaste conmigo.
- Muchas gracias por devolvérmelo Yamaguchi – dijo inclinando la cabeza.
- No es nada, bueno, ya nos veremos en clase, bai bai – y me despedí con la mano para volver donde estaban mis compañeros.
- ¿Masako? ¿Tenías algo de Aoki? – Preguntó Nana.
- Sí, me choqué contra él en la estación y se le cayó una agenda. Ha sido una suerte que los dos viniéramos al mismo sitio.
- ¿Podría ser cosa del destino? – Dijo Kasumi con corazoncitos en los ojos.
- ¡Ya estamos! ¡Estás demasiado obsesionada con el destino! – Dijo Nana dándole en el hombro - ¿Quién me manda a mí contarte lo del hilo rojo?
- ¡Ah! ¡Akai Ito! – Dije – Mi abuelo también me contó esa leyenda.
- ¿Akai Ito? – Dijo Yamashita.
- Sí, Akai Ito – contesté – Cuenta una vieja leyenda china que el Abuelo de la Luna ata un hilo rojo en la muñeca de cada niño que nace; ese hilo está atado a muchos otros hilos, que a su vez sujetan las muñecas de todas las personas con las que ese niño está destinado a encontrarse... A medida que el bebé crece, los hilos se van acortando, acercando cada vez más a aquellas personas que están destinadas a reunirse a pesar del tiempo, del lugar o de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse pero nunca romperse. La historia es algo larga – dije – otro día si quieres te la cuento.
- Increíble – dijo Yamashita.
- Ay... – suspiró Kasumi – me pregunto quién será la persona que esté al otro lado de mi hilo...
- A lo mejor está en el Seikatsu – dijo Yuri.
- Maybe... – dije aludiendo a Kimura Takuya en Pride.
- ¡Yo también veía Pride! – dijo Yamashita – Bueno... lo veía mi madre.
- ¡¡Kimura salía taaaan guapo!! – Dijo Kasumi.
- Pues a mí me gusta más Matsumoto Jun en Hana Yori Dango, ¿la vistéis? – Dijo Yuri – El año que viene van ha hacer la nueva temporada, que ganas tengo de que la echen ~
- Pues a mi me gusta más Yamashita Tomohisa en Nobuta – dijo Nana – Pero no va a tener 2ª temporada ni nadaaa, joooo...
- ¿Sabéis en quién me he fijado yo? – dije – ¿visteis el Gekidan Engimono de Otoko no Yume? Salía Ikuta Toma que es geniaaaal~ Bueno, y también me gustó mucho un SP que echaron hace poco...
- ¿Cinderella ni naritai? – Dijo Nana.
- ¡Sí! ¡Okura Tadayoshi es guapísimo! Además me encanta Kanjani8 – Dije sonriendo.
- ¡Ah! A mi hermana también le encantan – dijo Kasumi – Se compró el último disco que sacaron.
- ¡Sííí! ¡¡F.T.O!! – dije emocionada.
- Ahora empezaréis a hablar de la Johnny’s Entertaiment – dijo Yamashita – en esta conversación ya sobro.
- ¡Ya no queda nada para que empiecen las clases! – Dijo Yuri mirando su reloj - ¡Masako termina que nos vamos!

A última hora Aizawa-sensei nos habló de unas clases extra, o por así decirlo, un pequeño club de escritura literaria que duraría una hora todos los días por la tarde y nos animó a pasarnos ni nos gustaba escribir, ¿a mí? ¿Escribir? Me pasaba los días escribiendo de pequeña, y como todo queda pues seguí escribiendo, de no ser que soy capaz de hacer una historia larga ya tendría varias novelas, seguro.

Esa tarde estuve haciendo los deberes (ya que la de inglés se había pasado mandando) con Yuri en la habitación para más tarde ir a la biblioteca a esa especie de club.

En teoría el club empezaba a las cuatro y media, pero nada más entrar en la biblioteca me pareció haber aparecido en un pueblo fantasma de estos del antiguo oeste. Me paseé un poco entre las estanterías y me encontré a Aoki (Yukihiro) sentado en una mesa, como esperando, ¿él también había ido? Pues vaya, la profesora nos había dejado tirados.

- ¿Aoki-kun? – dije acercándome - ¿Tú también has venido a lo que dijo Aizawa-sensei?
- Ah, Yamaguchi... Pues sí, pero parece que se le ha olvidado, o eso o tiene cosas mejores que hacer.
- Que pena, aunque no estaría de más esperar, a fin de cuentas aún son tan solo y media, puede que se retrase un poco nada más – dije mirando mi reloj y tras eso me senté enfrente de Aoki-kun.

Ambos, aburridos, nos pusimos a escribir en absoluto silencio. No levanté la cabeza ni una sola vez más, hasta que entonces Aoki miró su reloj.

- Ya son las 5, algo me dice que no va a venir.
- Pues sí, es tontería quedarse esperando.

Nos despedimos en el pasillo y cada uno fue por su lado. Entonces, perdida acabé de alguna forma en un pasillo que no conocía, y como me pareció escuchar voces conocidas me aventuré a acercarme de la puerta de donde procedían.

- Soichiro-kun – dijo la voz de Aizawa-sensi – No te hagas de rogar también este año por favor...
- Aizawa-sensei, por favor, manténgase alejada de mí, ¿quiere?
- Aizawa-sensei, Aizawa-sensei – imitó la voz de la mujer - ¡Ya te he dicho que me llames Megumi-chan!

Osea, que Aizawa Megumi, profesora de Literatura, ¿¡nos había dejado tirados por intentar ligarse a lo que parecía ser el enfermero!? Esto ya era el colmo, ¡el colmo!

Dejé atrás la enfermería con muy mala leche y me metí en el cuarto a terminar los deberes, vaya, que casualidad que solo quedaran de literatura, hay que ver... Yuri al verme de tan mala leche me preguntó por qué pasaba, al contárselo lo vio la cosa más normal del mundo, por lo visto su hermano ya le había hablado del tema el año pasado y es que no era el primer intento de la profesora por liarse con el enfermero.

Esa noche, en la cena, conocimos al hermano de Yuri, Nishikado Subaru, que resultó ser un chico muy majo, algo loco y tal (teniendo en cuenta que era nuestro sempai), pero buena gente a fin de cuentas, aunque eso se suponía sabiendo que era hermano de Yuri.

- Por fin he encontrado a mi chico predestinado – dijo Kasumi.
- ¿Sí? ¿Quién es? – preguntamos Yuri y yo interesadas.
- Dejadlo, lo vio en un partido de fútbol. – contestó Nana.
- ¿Qué hacíais viendo el fútbol? Además, hoy no había ningún partido interesante... – comentó Subaru.
- Era de un equipo de chicos de nuestra edad, íbamos a ver si echaban algo interesante, cambié de cadena, apareció de repente en la tele y ya no me dejó cambiar más...
- Takeda Ryuuji-kun... Mi príncipe... – dijo Kasumi entre suspiros.
- Kasumi es muy enamoradiza, como podéis comprobar – dijo Nana con resignación – Venga, vamos a terminar rápido, que somos de los últimos que quedan en la cafetería...

Esa noche dormí como una reina, sin preocupaciones (ninguna aparte de las maletas que me habían llegado y aún no había colocado). Ojalá todo el curso fuera igual de tranquilo.

0 comentarios: